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Qué ver en Lisboa
Palacio de Pena
El impresionante y surrealista Palacio de Pena (Palacio Nacional de la Peña) , a unos 30kms. de Lisboa, en Sintra, es una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX y es uno de los mejores ejemplos del estilo romántico del siglo XIX en Portugal. Fué residencia de veraneo de la realeza portuguesa y dentro de ella se encuentran numerosas colecciones reales que se trasladaron al palacio y a la vez se crearon ricos ornamentos, que fueron desde los célebres estucados hasta las paredes pintadas al óleo. El palacio es una de las razones por la cual Sintra fué declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El palacio está asentado sobre grandes peñascos en el monte da Pena y fué construido donde se encontraba un antiguo convento de frailes de la Orden de Sán Jerónimo. Presenta una mezcla de estilos arquitectónicos totalmente intencionada. Se pueden encontrar elementos que pertenecen al neo-gótico, neo-manuelino, neo-islámico, neo-renacentista y en menor medida a la arquitectura colonial. El motivo de esto es que la mentalidad romántica del Siglo XIX está enormemente fascinada por todo lo exótico.
Puente 25 de Abril
El puente colgante 25 de Abril, de aspecto muy imponente es una estructura de acero de más de 2 kms. de largo que cruza del norte (Lisboa) al sur (Almada). Los trabajos de construcción del puente y los accesos viarios comenzaron el 5 de noviembre de 1962, finalizándose 45 meses más tarde, el 6 de agosto de 1966. Su nombre inicial fue Puente Salazar, con la llegada de la democracia fue bautizado como Puente 25 de abril, fecha de la revolución de los claveles.
Monumento a los Descubridores
Este monumento de Lisboa es una pasada y lo que lo hace así son sus vistas. El Monumento a los Descubrimientos está en la margen del rio Tajo, en Belém, Lisboa fue construido en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de D. Henrique el Navegante. Tiene 52 m de altura y celebra a los marineros, patrones reales y todos los que participaron en el desarrollo de la Era de los Descubrimientos. El monumento tiene la forma de una carabela con el escudo de Portugal en los lados y la espada de la Dinastía de Avis sobre la entrada. D. Henrique el Navegante, se alza en la proa, con una carabela en las manos. En las 2 filas descendientes de cada lado del monumento, están las estatuas de héroes portugueses fuertemente ligados a los Descubrimientos, así como famosos navegantes, cartógrafos y reyes.
Cabo da Roca
Los romanos creían que el Cabo Finisterre era dónde acababa el continente europeo, pero muchos siglos después se descubrió que el Cabo da Roca, en Estoril, al lado de Lisboa, es casi 15 kilómetros más a Oeste que el extremo gallego. Así, en el acantillado de 140 metros de alto se puede ver los últimos rayos de sol de cada día en el continente. El día se despide siempre de Europa en Estoril. En el sítio, hay un faro que guiaba los barcos de los navegadores portugueses desde los tiempos antiguos. Para celebrar la despedida del Sol y los estupendos atardeceres que pueden ser contemplados en la Costa do Estoril, en Portugal, la Oficina de Turismo de Estoril ofrecerá estancias para los usuarios de Facebook que pidan deseos al Sol en esa red social.
Torre de Belem
A la muerte del rey Joao II, fue Manuel I, su sucesor, quien continuó el proyecto defensivo de Lisboa ordenando construir una tercera torre. Originariamente fue llamada Torre de San Vicente de Belém, en homenaje al santo patrono de la capital. El arquitecto a cargo del proyecto fue Francisco de Arruda, orientado por Diogo Boitaca, que por entonces estaba a cargo de la construcción del Monasterio de los Jerónimos. Los trabajos comenzaron en el año 1514 y finalizaron en el año 1520. La nueva fortaleza defensiva sustituyó a un antiguo navío artillado anclado allí, lugar desde donde partían las naves para las Indias. Originalmente fue erigida en una especie de isla cercana a la playa y según muestran dibujos de la época, el río la rodeaba completamente. La urbanización provocó el avance progresivo sobre las aguas del Tajo e hizo que la torre quedara prácticamente "amarrada" a la orilla. Con el tiempo la estructura fue perdiendo su carácter defensivo original y fue utilizada como aduana, puesto telegráfico, faro y como prisión para presos políticos en el nivel...
Elevador da Bica
Uno de los emblemas de Lisboa son sus tranvías, los cuales aún funcionan desde su puesta en funcionamiento a finales del siglo XIX. De este pintoresco sistema de transporte, se desprenden los llamados funiculares, que debido a la existencia de colinas en la capital lusa, se crearon como solución para el desplazamiento desde la parte baja de la ciudad hasta sus zonas altas. De los funiculares que existen, el más llamativo es el que se encuentra en la Rúa da Bica, el llamado Funicular da Bica. Este bonito sistema de tranvías es una marca lisboeta y la experiencia de montarse es de lo más relajante, acojedora y romántica. Con un recorrido pausado, como el alma de la ciudad, este paseo es enriquesedor y bastante útil para ahorrarse una empinada cuesta.
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